El túnel invisible, cuando el delito planifica y el sistema reacciona.

 

El túnel invisible, cuando el delito planifica y el sistema reacciona.

Editorial.

Del túnel a la verdad, lo que este caso deja al descubierto. Lo que comenzó como una denuncia anónima por una boca de drogas en Neptunia terminó destapando algo mucho más profundo que un intento de robo, dejó al descubierto varias grietas del sistema de seguridad que hace años venimos señalando.


Durante meses, once personas uruguayos, brasileños y paraguayos cavaron un túnel desde un local de la calle Colón, en plena Ciudad Vieja, avanzando por la red de saneamiento con un objetivo claro que hoy se conoce, la casa central del BBVA.

Nada de esto fue casual. Nada fue improvisado y sobre todo, nada fue obra de improvisados. Dos de los brasileños imputados habrían participado en el mayor asalto a una institución financiera en Brasil bajo esta misma modalidad. La hipótesis de un vínculo con el Primeiro Comando da Capital no es un detalle menor, es una señal de alerta regional.

Lo más llamativo es cómo se llega al caso, no por inteligencia específica sobre el banco, sino por una denuncia de drogas y en paralelo por un aviso de la policía brasileña que advertía que algo de este tipo podía ocurrir en la región. Es decir, no se estaba buscando un túnel. El túnel apareció y ahí empiezan las preguntas incómodas.

¿Cómo ingresan al país ciudadanos con antecedentes notorios por robos a bancos? 

¿Cómo alquilan propiedades, montan logística, mueven cajas a diario y excavan durante meses sin levantar alertas? 

¿Cómo la información existía, pero no lograba todavía identificar el objetivo?

Este caso no es solo un intento de “robo del siglo” frustrado. Es un manual práctico de vulnerabilidades. Porque mientras los delincuentes aplicaban ingeniería, paciencia y método, el sistema reaccionaba por fragmentos, drogas por un lado, alerta internacional por otro, recién cuando ambas puntas se unieron, el túnel dejó de ser invisible.

Hay un antecedente casi similar en el año 2016 contra el Banco de la República Oriental del Uruguay sucursal de Colón. El modus operandi es el mismo, cambian los actores, no la técnica. La diferencia es que ahora aparecen perfiles que no son locales, con experiencia probada en este tipo de golpes y posiblemente conectados a estructuras criminales transnacionales y eso cambia todo. Porque ya no hablamos de delincuencia criolla sofisticada, hablamos de know-how criminal importado.

El ministro del Interior Dr. Carlos Negro habló de “un nuevo robo del siglo”. Puede ser, pero más importante que el título es la lección. Este caso demuestra que, las organizaciones criminales planifican a largo plazo. Las fronteras no filtran perfiles de alto riesgo, el alquiler de propiedades y movimientos logísticos pasan desapercibidos. La información existe, pero no siempre se integra a tiempo y paradójicamente, lo que salva al banco no es que se detectó el túnel, sino que se detectó una boca de drogas.  Ese detalle es el que debería hacernos reflexionar más que el túnel en sí. Porque el túnel no era el problema. El túnel fue la consecuencia.

 

-- Edward Holfman EHM

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