Ciberataque al Banco Hipotecario del Uruguay (BHU)
Ciberataque
al Banco Hipotecario del Uruguay (BHU)
El 30 de septiembre de 2025 ocurrió un ciberataque al Banco Hipotecario del Uruguay BHU.
Qué se sabe
del ataque
El ataque fue detectado durante el cierre de fin de
mes (alrededor del 30 de septiembre).
Como medida de contención, el BHU dio de baja su
red institucional y suspendió las vías de comunicación internas y externas.
La página web y el correo institucional están
inaccesibles, y no se pueden hacer pagos en los locales de cobranza
descentralizados.
Los atacantes, que según informes serían del grupo
“Crypto24”, aseguran haber robado más de 700 GB de información sensible,
incluyendo datos de clientes, registros financieros, contratos, operaciones de
riesgo y archivos internos.
Se ha informado que los delincuentes han exigido un
pago para evitar la filtración o difusión de los datos robados.
El monto del rescate no ha sido revelado
públicamente.
El BHU mantiene que, pese al ataque, atiende
presencialmente en Casa Central y sucursales para ciertos trámites (créditos,
consultas, gestión de inmuebles, etc.).
También han habilitado el call center (1911) como
canal de consultas.
Riesgos y
preocupaciones
- La filtración de datos bancarios y personales puede exponer a clientes a fraudes, suplantación de identidad (phishing, ingeniería social).
- La exigencia de rescate (ransomware) implica presión adicional y riesgo de que los datos sean publicados incluso si se paga.
- El hecho de que se hayan desactivado redes internas sugiere que los atacantes podrían haber logrado penetrar capas profundas del sistema.
- Este tipo de ataques “abre una puerta a extorsión y espionaje”
El ciberataque al Banco Hipotecario del Uruguay deja varias lecciones críticas para el país y su sistema financiero:
- Vulnerabilidad estructural: El BHU, como institución pública clave, demostró tener fallas en su
blindaje digital. El acceso de los atacantes a información sensible expone la
debilidad de los sistemas de protección de datos en organismos estatales.
- Impacto en la confianza: El robo de cientos de gigas de información genera desconfianza en los
clientes y en la ciudadanía. La seguridad digital no es un aspecto accesorio,
sino un pilar de la credibilidad institucional.
- Extorsión y riesgo mayor: El hecho de que se exija un pago para evitar la filtración de datos
implica que el ataque no se limitó a un sabotaje operativo, sino que busca
rédito económico y presión política. Esto coloca al BHU en una posición
extremadamente delicada.
- Efecto país: Más allá
de la afectación puntual al banco, el episodio golpea la imagen de Uruguay como
plaza segura y confiable. En un mundo interconectado, los ciberataques son un
nuevo frente de amenaza que impacta tanto en la economía como en la reputación
internacional.
- Necesidad de respuesta estratégica: El ataque subraya la urgencia de que Uruguay cuente con un plan
nacional robusto de ciberseguridad, con coordinación entre el Estado, la
banca y el sector privado. No basta con medidas reactivas: se requiere
inversión en infraestructura, capacitación y protocolos de crisis.
En definitiva, este incidente es una llamada de
atención: el crimen organizado ya no solo golpea en las calles, sino también
en el ciberespacio. Y si no se toman medidas serias y sostenidas, los
próximos ataques podrían comprometer aún más la seguridad económica y ciudadana
del país.
Edward Holfman EHM
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