Presupuesto penitenciario, no de seguridad pública.
Presupuesto
penitenciario, no de seguridad pública.
El proyecto
de Ley de Presupuesto del Ministerio del Interior revela una contradicción
central entre el discurso de campaña del actual presidente Yamandú Orsi y las
prioridades reales que se reflejan en el texto: mientras se prometió reforzar
la seguridad pública, lo que aparece en los artículos 91 a 145 es un
presupuesto volcado casi exclusivamente al sistema penitenciario.
👉Mil cargos… pero en las cárceles
El proyecto
crea 500 policías ejecutivos y 500 operadores penitenciarios para el Instituto
Nacional de Rehabilitación (INR), a incorporarse entre 2026 y 2027
Se trata de
la única incorporación masiva de personal prevista en el presupuesto. No hay
ingresos similares para comisarías, patrullaje, investigaciones, respuesta
rápida ni unidades de proximidad.
Mientras
tanto, la Policía Nacional sigue operando con déficits notorios de personal y
recursos en el territorio. No hay más efectivos en la calle, ni nuevas partidas
relevantes para fortalecer la prevención y disuasión del delito.
👉Lo prometido vs. lo presentado
El
compromiso público de Orsi, difundido durante la campaña, incluía según el
documento comparativo analizado medidas estructurales de alto impacto:
- Incorporación
de 2.000 nuevos policías entre 2025 y 2030
- Aumento
salarial general a la Policía
- Préstamos
vía BROU
- Nuevo
estatuto para funcionarios penitenciarios
- Mejores
condiciones de trabajo y bienestar policial (vivienda, alimentación para
zonas rurales, salud mental, etc.)
*Nada de eso aparece en este presupuesto.
Hay compensaciones puntuales para tareas en cárceles, bomberos, y algunas
reformas administrativas internas (ascensos, educación policial, cambios en
estructuras como Investigaciones, Lavado de Activos o Cibercrimen).
👉Más cárceles, misma inseguridad
El mensaje
político implícito es claro: más capacidad para encerrar, pero no para
prevenir. Este tipo de enfoque reactivo y punitivo puede elevar la población
carcelaria, pero no reduce la inseguridad cotidiana que viven los ciudadanos.
La falta de
inversión en prevención territorial perpetúa el ciclo que hoy se observa:
delitos que se multiplican, policías agotados y cárceles cada vez más
saturadas.
👉Un rumbo preocupante
Presentar un
presupuesto que ignora el déficit de personal policial en el territorio, sin
cumplir con las metas de fortalecimiento prometidas, es una señal de alerta
política e institucional.
Si el Estado
solo invierte en cárceles y no en prevención, la inseguridad seguirá creciendo
a pesar de encarcelar más personas.
Este presupuesto no es de seguridad pública; es un presupuesto penitenciario.
Edward
Holfman EHM
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