Una foto que lo dice todo para Occidente.

Una foto que lo dice todo para Occidente

Existen imágenes que trascienden lo protocolar y se convierten en símbolos. La reciente fotografía de tres líderes autoritarios compartiendo el mismo balcón no es un registro anecdótico, es una declaración política, geoestratégica y cultural dirigida, sobre todo, a Occidente.



El mensaje de la puesta en escena

Occidente lleva más de una década insistiendo en la idea del “aislamiento” de Rusia, en la presión constante sobre Corea del Norte y en la necesidad de contener a China. Sin embargo, la imagen que circula hoy demuestra exactamente lo contrario, estos tres actores no sólo no están aislados, sino que aparecen hombro a hombro, reforzando la idea de un frente común contra la hegemonía occidental.

No es casual el lugar ni el protocolo. El escenario con estética imperial, disciplina militar y un trasfondo cultural que evoca poder, continuidad histórica y refuerza el mensaje, no se trata de una alianza circunstancial, sino de una puesta en escena cuidadosamente pensada para mostrar unidad.

La incomodidad de Occidente

Para Estados Unidos y Europa, esta imagen es incómoda porque condensa un temor latente, la consolidación de un eje euroasiático autoritario. Un bloque que, aunque heterogéneo en intereses, comparte lo esencial:

  • El rechazo al modelo político liberal.
  • La resistencia a sanciones económicas y aislamiento diplomático.
  • La voluntad de crear estructuras alternativas en comercio, energía, tecnología y defensa.

Mientras las narrativas oficiales en Occidente siguen repitiendo que estos países “están debilitados” o “en crisis interna”, lo que transmite esta fotografía es lo opuesto, un acto de legitimidad mutua entre quienes cuestionan el orden internacional basado en reglas establecidas por las potencias occidentales.

Lo que se juega en esta alianza

La foto no es solo protocolo, sino también geopolítica en bruto. Detrás de los aplausos formales se esconden acuerdos energéticos, transferencias de armas, cooperación tecnológica y una narrativa compartida contra lo que denominan “injerencia extranjera”.

Rusia aporta recursos energéticos y capacidad militar, China, músculo económico y tecnológico, Corea del Norte, imprevisibilidad estratégica y un factor de disuasión nuclear. Juntos proyectan un frente de resistencia que, más allá de sus tensiones internas, se convierte en una alternativa real al orden unipolar que dominó desde la Guerra Fría.

La lectura final

Occidente prefiere hablar de sanciones, de debilidad y de aislamiento. Pero la realidad geopolítica se impone, estos tres líderes saben que, en un mundo multipolar, mostrar unidad es en sí mismo una victoria diplomática.

Esta imagen debería servir como recordatorio de que el tablero internacional ya cambió. No estamos frente a potencias marginales, sino ante actores con peso global que han encontrado un punto de convergencia, su rechazo al modelo occidental y su disposición a desafiarlo.

En conclusión, la fotografía no es una anécdota. Es un acto político deliberado, una advertencia y una demostración de poder. Un mensaje que dice mucho más de lo que Occidente quisiera escuchar: que el aislamiento no existe y que el futuro, guste o no, será disputado por estos bloques en tensión.

Edward Holfman EHM

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