Billetes entintados, cajeros explotados y crimen organizado: cuando el sistema falla.
Billetes entintados, cajeros explotados y crimen organizado: cuando el sistema falla.
Desde hace más de una década, Uruguay cuenta con
normativa que exige a las entidades financieras proteger sus cajeros
automáticos con sistemas de entintado de billetes, una medida disuasiva y de
control que busca impedir que el dinero robado pueda ser utilizado. Sin
embargo, las fallas en la implementación de esta tecnología han abierto un
nuevo flanco para el crimen organizado: el mercado negro de billetes manchados.
Marco legal: lo que exige la ley
La Ley N.º 18.494, aprobada en 2019, establece que
todos los cajeros automáticos deben contar con medidas mínimas de seguridad,
entre ellas, mecanismos activos o pasivos de entintado de billetes. La tinta
utilizada debe ser visible, indeleble y resistente a su remoción, manchando más
del 80% de los billetes ante una manipulación violenta.
El sistema activo se dispara por aperturas forzadas
o movimientos inusuales; el pasivo, por presión o detonación. Ambos, en teoría,
deberían inutilizar el efectivo y restarle valor al botín delictivo.
¿Qué está fallando?
A pesar de
la normativa, en numerosos robos a cajeros se ha comprobado que los billetes no
fueron completamente entintados, o incluso salieron limpios. Las causas pueden
ser múltiples:
- Tinta
de baja calidad o vencida.
- Sistemas
mal instalados o calibrados.
- Falta
de mantenimiento preventivo.
- Diseño
ineficiente de los cartuchos entintadores.
Esto
representa no solo una falla técnica, sino un fracaso en la función disuasiva
del sistema.
El mercado negro de billetes
manchados
Sí, existe un mercado negro de
billetes entintados provenientes de cajeros automáticos que delincuentes hacen
explotar, y está conectado al crimen organizado, sobre todo en Europa y América
Latina.
Cuando un cajero es explotado y los billetes quedan
manchados parcialmente, entran en circulación mediante redes criminales que los
venden a un valor inferior. Se estima que en ciertos círculos se pagan entre 30%
y 40% del valor nominal, alimentando una economía ilegal que se conecta con:
- Lavado
de activos.
- Financiamiento
del narcotráfico.
- Pagos
internos dentro de bandas criminales.
En definitiva, la mancha de tinta se convierte en
una mancha en la trazabilidad del dinero. Y si no se actúa con firmeza, también
en una mancha en el sistema de seguridad pública.
¿Qué se necesita?
Uruguay
debería encarar una revisión técnica urgente que contemple:
- Homologación
y certificación obligatoria de los sistemas de entintado, incluyendo
pruebas reales de efectividad.
- Auditorías
externas periódicas, especialmente en zonas de mayor riesgo.
- Campañas
públicas de advertencia: portar o utilizar billetes entintados es un
delito.
- Mejor
trazabilidad del papel moneda: existen tecnologías químicas que permiten
rastrear incluso billetes dañados o lavados.
Conclusión
Los cajeros automáticos no solo almacenan dinero:
también almacenan confianza. Cada billete manchado que logra circular, cada
falla del sistema es un triunfo para el crimen organizado. Cuando la tinta no
marca, el delito no se detiene.
Edward Holfman EHM
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