La trampa de “gestionar la violencia" en Uruguay.
La trampa
de “gestionar la violencia" en Uruguay
Editorial.
Nunca hay que pactar con el crimen.
En
Uruguay empiezan a circular ideas que se presentan como sensatas, modernas y
hasta técnicas. Envuelven su mensaje en un lenguaje amable, casi académico, que
suena lógico a primera vista. Pero detrás de esas palabras suaves hay una
realidad más cruda, lo que se propone es, en esencia, una rendición.
La
narrativa es simple, el narcotráfico siempre existirá, la corrupción es
inevitable y la violencia, aunque trágica, puede ser “administrada” si se pacta
con quienes la ejercen. Se plantea que, para evitar muertes, tal vez haya que
sentarse a negociar con los mismos que están detrás de ellas.
Este
enfoque no es nuevo, ya fue probado en otros países con resultados conocidos,
cuando se legitima al crimen organizado otorgándole estatus de actor
negociador, el poder de esos grupos crece, se afianzan sus redes y se
profundiza su control territorial. México, antes de su escalada de violencia,
Colombia, con pactos a medias y más recientemente Ecuador, ofrecen ejemplos
claros de que esta “gestión” de la violencia termina multiplicándola.
Pero la
verdadera trampa en Uruguay es otra, nunca hubo una lucha frontal y
sostenida contra el crimen organizado, especialmente contra el narcotráfico.
No por falta de información ni por desconocer el problema, sino por falta de
voluntad política. La pregunta incómoda es ¿no saben, no pueden… o no quieren? y
en ese último escenario, sería ingenuo no preguntarse si existen otros
intereses en juego.
Es cierto
que la experiencia comparada es valiosa. Debemos observar lo que otros hicieron
bien y mal. Pero hay un punto clave que no puede ignorarse, los delitos son
locales, y las soluciones también deben serlo. Ninguna estrategia de seguridad
puede copiarse y pegarse como si fuera un manual de otro país.
Uruguay
tiene su propia geografía criminal, sus redes, su historia y su
institucionalidad. Cualquier plan serio debe partir de nuestra realidad, no de
un experimento filosófico o académico desconectado del terreno. La seguridad no
se construye con teorías importadas ni con discursos suaves, se construye con
decisiones firmes, información de inteligencia precisa y un Estado que no
negocie su autoridad.
Gestionar
la violencia no es sinónimo de controlarla y pactar con el crimen no es otra
cosa que entregarle las llaves de nuestra seguridad.
Edward
Holfman EHM
Comentarios
Publicar un comentario